Mas allá de los labios se encuentra un órgano del cuerpo humano igual a los demás. Si continuamos pensando que es sucio, feo y enemigo, es por que nuestro pensamiento lo ha convertido en tal y por que nuestro pensamiento lo ha hecho así. Y por eso mentalmente tenemos miedo y hacemos de él una fuente de temor. El miedo no es algo equivocado que haya de superarse a fuerza de valor. El miedo es un sentimiento espontáneo como el amor, la tristeza o la alegría… y como sentimiento no es ni bueno ni malo: sencillamente “es”. El miedo como cualquier otro sentimiento es considerado, recibido y escuchado por la conciencia, tanto en la carne como en la mente. El miedo ha de ser reconocido y aceptado: en caso contrario serpenteará por nuestro cuerpo, expresándose en la falta de deseo, en la impotencia, en la frigidez y en el desamor…
Lo femenino asusta a los hombres y ellos se defienden agrediendo a las mujeres. Dos seres asustados que quizás logren disimular su miedo pero que precisamente por eso, no logran encontrarse, llegar a la intimidad… La llaman “la guerra de los sexos”.
A mí la guerra no me gusta. Yo amo la paz. La guerra continua agota las energías, impide edificar juntos, impide vivir…
Quiero encontrarte, hombre sin seducción, sin que tú tengas miedo, sin que tú te defiendas, sin tenerme que defender de tu violencia y de tu temor.
Quiero el encuentro, la paz contigo. Porque si tú tienes miedo, eso significa que soy una cosa fea y mala: pero tu también te vuelves así, porque en tus ojos no se refleja una mujer sino una monstruo.
No, no “debes” ser valiente. Tan solo mírame ¿No ves que yo también tengo miedo?… Si logramos vernos, reconocer que somos como niños asustados, conseguiremos encontrarnos, llegaremos a hallar lo que de verdad deseamos los dos. Estar juntos. Amarnos…
Como consejos prácticos, le recomiendo al hombre que no apliquen un plan preconcebido para excitar a su compañera. La eficacia de ella aumentará mucho si el varón le pide que se explique verbalmente y le solicite que se estimule delante de él…
Le digo a la mujer que para encontrarse en armonía con su pareja utilice dos elementos: la propia intuición y las indicaciones de él… Y, para terminar quiero advertir que no es tanto la técnica lo que nos hace felices, sino el sentimiento transmitido por los gestos…
A MODO DE CABECERA
Mas allá de los labios se encuentra un órgano del cuerpo humano igual a los demás. Si continuamos pensando que es sucio, feo y enemigo, es por que nuestro pensamiento lo ha convertido en tal y por que nuestro pensamiento lo ha hecho así. Y por eso mentalmente tenemos miedo y hacemos de él una fuente de temor. El miedo no es algo equivocado que haya de superarse a fuerza de valor. El miedo es un sentimiento espontáneo como el amor, la tristeza o la alegría… y como sentimiento no es ni bueno ni malo: sencillamente “es”. El miedo como cualquier otro sentimiento es considerado, recibido y escuchado por la conciencia, tanto en la carne como en la mente. El miedo ha de ser reconocido y aceptado: en caso contrario serpenteará por nuestro cuerpo, expresándose en la falta de deseo, en la impotencia, en la frigidez y en el desamor…
Lo femenino asusta a los hombres y ellos se defienden agrediendo a las mujeres. Dos seres asustados que quizás logren disimular su miedo pero que precisamente por eso, no logran encontrarse, llegar a la intimidad… La llaman “la guerra de los sexos”.
A mí la guerra no me gusta. Yo amo la paz. La guerra continua agota las energías, impide edificar juntos, impide vivir…
Quiero encontrarte, hombre sin seducción, sin que tú tengas miedo, sin que tú te defiendas, sin tenerme que defender de tu violencia y de tu temor.
Quiero el encuentro, la paz contigo. Porque si tú tienes miedo, eso significa que soy una cosa fea y mala: pero tu también te vuelves así, porque en tus ojos no se refleja una mujer sino una monstruo.
No, no “debes” ser valiente. Tan solo mírame ¿No ves que yo también tengo miedo?… Si logramos vernos, reconocer que somos como niños asustados, conseguiremos encontrarnos, llegaremos a hallar lo que de verdad deseamos los dos. Estar juntos. Amarnos…
Como consejos prácticos, le recomiendo al hombre que no apliquen un plan preconcebido para excitar a su compañera. La eficacia de ella aumentará mucho si el varón le pide que se explique verbalmente y le solicite que se estimule delante de él…
Le digo a la mujer que para encontrarse en armonía con su pareja utilice dos elementos: la propia intuición y las indicaciones de él… Y, para terminar quiero advertir que no es tanto la técnica lo que nos hace felices, sino el sentimiento transmitido por los gestos…
“Mas allá de los labios”
Elisabetta Leslie Leonelli