Crees en serio en el poder de los estimulante de los afrodisiacos?
Los afrodisiacos, como las oraciones son bastante una cuestión de imaginación; si uno tiene fe en que van a resultar, resultan. En cualquier caso, el mejor afrodisÃaco que existe es el de una historia contada entre dos sabanas bien planchadas . A mi las historias me han servido para seducir hombres.
Sà pero con ese matiz: a ninguna mujer le interesa lo que un hombre dice, solo lo que susurra. Nos envuelven, nos conquistan cuando nos murmuran cosas. El tan cacareado punto G está en la oreja.
¿Antes de hacer el amor que recomendarÃas paella o “Novelle cuisine”?
Estos temas están ahora mismo en el aire ¿no? En los 70 todo el mundo escribÃa novelas sobre dictaduras , y ahora se fábula sobre la sensualidad. Vargas Llosa y sus “los cuadernos de don Rigoberto” o Vázquez Montalban y “la Gula” van por esos derroteros.
¿Afrodita te ha predispuesto a la novela?
Sà me ha inyectado calorÃas. Yo no habÃa escrito ficción desde “El Plan Infinito”, hace siete años, y a principios de este 97 sentà que llevaba una novela dentro, y he redactado ya 150 páginas. Será una novela histórica, la empece exactamente el 8 de enero, la fecha en el que siempre doy principio a mis libros.
Isabel Allende: La comida y el sexo
Crees en serio en el poder de los estimulante de los afrodisiacos?
Los afrodisiacos, como las oraciones son bastante una cuestión de imaginación; si uno tiene fe en que van a resultar, resultan. En cualquier caso, el mejor afrodisÃaco que existe es el de una historia contada entre dos sabanas bien planchadas . A mi las historias me han servido para seducir hombres.
¿Con historias se pude seducir también a las mujeres?
Sà pero con ese matiz: a ninguna mujer le interesa lo que un hombre dice, solo lo que susurra. Nos envuelven, nos conquistan cuando nos murmuran cosas. El tan cacareado punto G está en la oreja.
¿Antes de hacer el amor que recomendarÃas paella o “Novelle cuisine”?
Paella, por Dios. Los platos de la “Novelle Cuisine”, tan decorados con sus rabanitos, parecen sombreros. En cambio todo lo que chorree y tenga ajo, es afrodisÃaco. En mi caso, no conozco una situación más erótica que la de ver a mi marido, con olor a ajo y a humo en el pecho, haciendo una parrillada.
Las recetas que figuran en el recetario de la segunda parte de tu libro…Sà son todas probadas, y ninguna incluye ingredientes inalcanzables que no estén en el mercado. No hay nidos de golondrina, ni cuernos de rinoceronte, ni huevos de virgen. Mi mamá se vino a California a preparar estos platos y probamos todas las recetas . Engordamos y lo pasamos divinamente.
¿Por qué se te ocurrió asomarte al género erótico y por que has entrelazado comida y sexo?
Estos temas están ahora mismo en el aire ¿no? En los 70 todo el mundo escribÃa novelas sobre dictaduras , y ahora se fábula sobre la sensualidad. Vargas Llosa y sus “los cuadernos de don Rigoberto” o Vázquez Montalban y “la Gula” van por esos derroteros.
¿Afrodita te ha predispuesto a la novela?
Sà me ha inyectado calorÃas. Yo no habÃa escrito ficción desde “El Plan Infinito”, hace siete años, y a principios de este 97 sentà que llevaba una novela dentro, y he redactado ya 150 páginas. Será una novela histórica, la empece exactamente el 8 de enero, la fecha en el que siempre doy principio a mis libros.
Tomado de “Qué leer” / Año 2 N° 17 Diciembre de 1997.