Histórico es que cuando en la batalla de JunÃn, ganada al principio por la caballerÃa realista que puso en fuga a la colombiana, se cambió la tortilla, gracias a la oportuna carga de un regimiento peruano, varios jinetes pasaron cerca del general y, a caso por halagar su colombianismo, gritaron ¡Vivan los lanceros de Colombia! BolÃvar que habÃa presenciado las peripecias todas del combate, contesto dominado por justiciero impulso: ¡La pinga! ¡Vivan los lanceros del Perú!
Tradiciones en Salsa Verde
Tan dado era Don Simón BolÃvar a singularizarse, que hasta sus interjecciones de cuartel era distinta de la que empleaban los demás militares de la época. Donde un español o americano habrÃan dicho¡Vaya Ud., al Carajo! BolÃvar decÃa ¡Vaya usted a la pinga!
Histórico es que cuando en la batalla de JunÃn, ganada al principio por la caballerÃa realista que puso en fuga a la colombiana, se cambió la tortilla, gracias a la oportuna carga de un regimiento peruano, varios jinetes pasaron cerca del general y, a caso por halagar su colombianismo, gritaron ¡Vivan los lanceros de Colombia! BolÃvar que habÃa presenciado las peripecias todas del combate, contesto dominado por justiciero impulso: ¡La pinga! ¡Vivan los lanceros del Perú!
*Desde entonces fue popular esta frase ¡La pinga del Libertador!. Este párrafo lo escribo para los lectores del siglo XX, pues tengo por segura que la obscena interjección morirá junto con el último nieto de los soldados de la independencia, como desaparecerá también la proclama que El General Lara dirigió a su división al romperse los fuegos en la batalla de Ayacucho: “¡Zambos del Carajo! Al frente están esos puñeteros españoles”. El que aquà manda la batalla es Antonio José de Sucre, que, como saben ustedes, no es ningún pendejo de junto al culo, con que asÃ, fruncir los cojones y a ellos”.